Luz mezquina,
despeinada cabeza,
y una sombra
como de una
manzana gigantesca,
pone eco de niño que estudia
sobre el hule gastado de la mesa.
Y en un rincón la cuna,
a un costado la cama,
dos alientos que mezclan su fatiga,
arrastrando dos vidas,
por la almohada.
Y contra la pared grisácea,
la cocina,
y un penacho de hollín ensortijado
trepando hacia las vigas.
En un extremo el gato,
la criatura sin techo
protegida.
Sobre el ropero antiguo
más ancho
que la pieza, detrás de las agujas,
la picana del tiempo
que golpea.
Un silencio de brujas,
y un clamor de miseria,
el niño estudia.
Matilde Alba Swann
(Con un hijo bajo el brazo- 1991)
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