CREO EN TU CIENCIA
| Señor del guardapolvo Mensajero civil de un alto credo. Tú mortal como yo, serás eterno, si consigues que el niño que me duele, vuelva a jugar y a sonreír de nuevo. Sumergida en dolor, sola en mi miedo, creo en tu ciencia, Señor, Y en tu fatiga, En tus pacientes horas de desvelo, En la lágrima eterna que no lloras, y en el soplo de amor, con que palpitas. Creo en tu ciencia, Señor... ! beso tu libro, y tus mágicas manos de sapiencia, |
y a tu mismo nivel, los dos terrenos, me inclino a tu saber en mi martirio. Por la savia que nutre tus raíces, por la leche primera de tu hambre, ante el signo severo de tu ceño, y la humana apostura de tu imagen, yo te ruego, Señor...! haz que no muera haz que vuelvan sus brazos y sus piernas a moverse en la magia de los juegos. Creo en tu ciencia Señor... ! en ella espero, y en tu fuente sin fin de amor terreno. |
Matilde Alba Swann
(Con un hijo bajo el brazo-
1991)