CONFERENCIA DE ELENA DE ROSA DE TIRIGALL

Matilde Alba Swann, nació en La Plata el 24 de Febrero de 1912. Su verdadero nombre es Matilde Kirilovsky.

Fueron sus padres Aliaquin Kirilovsky y Emma Ioffe. Eran inmigrantes de la Rusia Zarista.

Llegaron a estas playas en busca de libertad para ellos y para sus hijos. Afincados en la tierra elegida, nació su cuarto hijo una niña a la que llamaron Matilde y que había de ser la futura Poeta. En el hogar de sus padres transcurrió la infancia de la pequeña. Este recuerdo no la abandonó jamás. El tiempo habría de convertirlo en uno de sus más insistentes motivaciones poéticas. Junto a su padre que era maestro rural, aprende las primeras letras. Matilde tenía cinco años. Aquel hombre de dulzura infinita y exquisito espíritu, con un dejo de nostalgia por la patria ancestral de sus mayores, influye poderosamente sobre la despierta sensibilidad de la niña y nada anticipa, su posterior destino en las letras. Asiste como todos los niños en edad escolar a una escuela estatal donde cursa los grados primarios. No es alumna brillante ni sobresaliente; pero detrás de la apacible curiosidad infantil su espíritu se abre a la avidez de los grandes asombros, se nutre de cielo y de sol, y, a veces también se retrae. El mundo se manifiesta como un gran interrogante.

Quiere conocer el secreto de los árboles, los matices del viento, el rítmico golpeteó de la lluvia, el canto de los pájaros, la intocable tersura del pétalo de una amapola. Se desliza en contacto con la naturaleza, en tanto su imaginación poblada de fantasmales seres, imagina universos inexistentes, sólo reales en el desmesurado sueño de su fantasía. De ellos se impregnará su canto. Entre el hogar y la escuela transcurren los primeros años y con ellos las primeras experiencias literarias. Su primer abecedario fueron los signos hebreos, posteriormente la lectura de la Biblia, en la lengua de sus mayores. Con gran ternura Matilde recuerda a su Padre. En su libro "Salmo al retorno" lo recordó en "Tu Dimensión" (fragmento) Tú tenías la dimensión de los hombres sin estaturas ni guarismos. Tu corazón una enorme campana sumergida en océano, y muchas lágrimas. Tus manos eran mucho más anchas, mucho más abiertas de lo que veíamos, y tus brazos abarcaban todas las distancias. Tu pecho, una almohada caliente, una muralla, un escondido monte, un bosque una montaña. En tus ojos cabía la calma de todos los lagos y tú mirabas trascendiendo. Eras así, inmenso y eras triste, yo sé que eras triste, tú eras así de humilde, crédulo, prematuro perdón y olvido sereno. Tu gratitud a Dios por el sustento, y el Salmo de los sábados, refulgiendo tu fe sobre el pan blanco. Padre mío creciendo a la distancia tu ausencia se refracta en mis ausencias, ya no te tengo, pero ¡cuanto te tengo! La figura de la Madre fue recogida posteriormente en su libro "Coral y Remolino" (fragmento de "La Precisamos")

"Es ya muy viejita, ¡Señor! pero haz que viva, Señor que no se apague : en ella está la llama fraterna que nos liga, un curso diferente, partimos cada uno llamado a cosas nuevas y nuevo hogar, sólo ella quedó en la casa vieja, queriendo las paredes, el suelo que anduvimos, la antigua mesa, el todo de entonces, que hizo rama propicia para un sueño perpetuo de armonía. Señor que no nos falte. Vencida, cada día pequeña, más pequeña, más huérfana de todo, más cerca de dejarnos ya es casi la hija nuestra. Señor, es en su sangre lentísima que andamos del brazo todavía como antes cuando niños unidos. Que no quiera su sangre detenerse . ¡Señor, la precisamos!!!!!

La poesía de Matilde Alba Swann, conserva pleno los rasgos que la señalan a la crítica literaria, como uno de los valores más auténticos y legítimos de la lírica actual. Comenzó a escribir en el año 1955, con "Canción y Grito"

Todo lo demás, será luego una insaciable sed de creación, sus numerosos libros lo confirman. Matilde publicó ocho Libros de poemas: "Canción y Grito", "Salmo al retorno", "Coral y remolino", "Madera para mi mañana" "Transito del infinito adentro", Grillo y cuna", "Con un hijo bajo el brazo", Crónica de mí misma".

Con su concepción y sentido del acto creador está a la altura de las más alta expresiones de la poesía contemporánea. Se casó con Samuel Creimer abogado, y tuvieron cinco hijos; Diana, Ricardo, Guillermo, Claudio e Ingrid a quienes dedica su primer Libro "Canción y Grito". Ellos seguramente la inspiraron para escribir este hermoso poema : "GESTACION"

 

No me digan cosas rudas que yo no quiero enojarme.
Hoy quiero saberme, sentirme, hoy quiero sentirme suave
para que tenga dulzura la existencia que en mí late,
esta vida que ya siento que se nutre en mi sangre.
No me digan cosas rudas que va mi hijo a escucharles,
mi hijo que no comprende, mi hijo que nada sabe,
mi niño que está durmiendo en tibio nido de carne.
No me digan cosas rudas, ni me cuenten nada grave,
ni me hagan saber tristeza, ni que me asome a la calle.
Yo quiero mirar jardines, ver el verdor en los parques,
escuchar las tibias notas del gorjeo de las aves.
Que en mis venas se deslice mansa y plácida la sangre
Para que en ella se acune mi niño sin despertarse.
No me digan cosas rudas porque no quiero asomarme.
Necesito que comprendan que ya no estoy para nadie.
Déjenme mirar los peces a la orilla del estanque.
Déjenme que se columpien mis sueños bajo la tarde.
.................................................................................
Un arrorró imperceptible trae en sus notas el aire,
Y la sonrisa de un niño se presiente en el paisaje.

 

 

El poema que leí pertenece a el libro "Con un hijo bajo el brazo", publicado en La Plata, Edición de la "Asociación Cooperadora del hospital de Niños, Sor María Ludovica" . Matilde, cedió sus derechos de autor de este Libro ,en un tiraje de hasta mil ejemplares en favor del Hospital de Niños de nuestra ciudad, en forma gratuita, a fin de que con el producido de su venta, se costearan los gastos de traslado y permanencia de la madre carente de recursos junto a su hijo. Solidaridad y profunda ternura demostró Matilde Alba Swann , con este gesto.

La niñez constituye uno de los elementos más importantes en la visión del mundo y de la realidad en Matilde Alba Swann. El niño virginalmente puro en soledad es parte de la sociedad de los hombres. Esta relación conlleva implicaciones inesperadas que, en la Poeta, resuenan con acentos de dramático patetismo.

La injusticia, el aislamiento, la humillación, la pobreza, el ultraje, son, en sí mismos, suficientemente crueles como para vulnerar la esencialidad psíquica de un niño. A través del hombre retorna siempre retrospectiva la imagen vencida de un niño.

El hombre va a juzgar, levantará su mano y dictará sentencia. Y será cruel y fría. Más detrás de ese rostro cabizbajo que espera el veredicto, un niño, desde siempre llora.

En varios poemas de Matilde, una inmensa piedad y un infinito amor se tiende sobre los niños, y sufre por ellos.

En varios poemas se repite este motivo. Este poema es de su libro "Salmo al Retorno" REFORMATORIO"

Te traían a enderezar tu tallo,

reformatorio para tus nueve años,

para tus nueve pentágonos de risas

remontando al espacio.

Para tus nueve saltos, y nueve trepadoras

carreras por los árboles, y nueve pelotazos.

Te traían por malo, por sin madre, por padre sin trabajo.

Desnuda tu raíz para el trasplante,

sufrías en tu tallo, en tu futuro tronco, y en tus hojas,

tu fracaso de árbol.

Desandando, revirtiendo, fuiste siendo

semilla, surco, tierra,

y la chispa misma que encendió tu vida.

Roja herida manando roja sangre,

y qué piedad por la entraña caliente de tu madre.

En tu nido de miedo, casi nada, casi nadie, casi desierto,

imploraba sin voz tu transparencia,

gota de agua solísima,

resbalando su ruego por la piedra.

Y te reconocías en ese niño triste

de aquel cuento distante que lloraste en la escuela.

Prellanto de tu llanto.

En tu ardorosa frente, un mechón apagado

como un ala de cuervo

tendía su presagio,

y tú mirabas desoladamente las baldosas del patio.

Te mordías los labios, retorcías la gorra,

y tu corazón,

al borde mismo de tu pie angustiado,

raspaba contra el suelo su latido cansado.

Diez claras mariposas hacían polvo sus alas

en tus crispadas manos.

Y desde la niñez cautiva más lejana,

desde el primer acero que prestó barrotes

para encerrar infancias,

por la pupila abierta

del dolor doliendo,

te mirabas.

En la tibia cisterna de tus ojos, un niño hecho a carbón,

desdibujaba.

Allá afuera, a lo alto, donde el hombre no alcanza,

en un cielo de fiesta, derrochaban los pájaros

su libertad libérrima.

Ya mañana no habría en tu pupila

visión que no tuviera la cicatriz de rejas.

Luego al ritual,

lleno de pánico, tambaleante al borde de la pira,

como el cordero,

que presiente en el aire el olor de su sangre,

sucumbías.

Y firmas... firmas.... firmas...

Una jaula de trazos para tus nueve años.

Pobres tus ojos niños; pobres tus niñas manos.

Y oculto en el regazo que no tuviste nunca,

abrazándote en tu angustia gigante

a la esperanza última,

oh, promesa de sangre, tú serías más bueno,

jugarías apenas, harías los mandados,

y tu padre, de veras, trabajaría de nuevo.

Y te quedaste, con tu pobre plegaria entre los dedos.

Un muñeco cansado, tu corazón tenía tanto sueño...!

Y qué dolor tus amputadas alas.

Por el camino, acongojando el suelo,

tus pasos se caían,

como lágrimas.

 

Matilde Alba Swann, estudió en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata. A los 21 años se recibió de Abogada. Ejerció la profesión durante más de cincuenta años con el respeto y cariño de sus colegas.

La dolorosa experiencia vital acumulada en los lejanos días de su infancia y en buena parte de su adolescencia, unida a una amarga visión de la injusticia entre los hombres y al desaliento de una niñez abandonada la llevaron a elegir una carrera que entiende de justicia aunque, a veces, se desvirtúa. Espíritu rebasado de todo el acíbar del mundo, necesitaba gritarlo, volcarlo, no con la toga, ni el dedo acusador desde el estrado, sino con la sangre restallante a borbotones y sabor de lágrimas en el verso y la palabra.

Se prodigó en ocho Libros de poesías, que hablan de sus grandes temas. Es su constante la niñez abandonada. En la tarea que emprendió la Dra. Creimer, se valió del recurso de amparo y del Habeas Corpus, usándolos al máximo, porque según sus palabras, "las garantías que dá la Constitución , los Derechos Humanos, son inalienables, hacen a la esencia de los hombres". Así luchó con la ley, como herramienta de trabajo contra la pobreza y la marginalidad de los menores en las calles, y en los Institutos, y responsabilizó a los poderes y a la sociedad ante la situación. La Dra. Matilde de Creimer, eterna defensora de la minoridad se define así misma con esta frase, "No hay paso de mí, que no sea cuna, ni una idea de mí, que no sea niño."

La poesía de Matilde Alba Swann, es misterio, deslumbra y hiere, atemoriza y sobrecoge; enternece y gime es el salmo de un antiguo y olvidado templo, o es agua fresca sobre la verde ladera.

Matilde, estudió en el Colegio Secundario de Señoritas, con sede en la calle 1 y 49, y siguió su destino de, campana y yunque, al doctorarse, como ya dijimos de Abogada. Recordaba su paso por el viejo Liceo. el alborozo de los recreos, y la dicha que la embargaba junto a los libros, en la biblioteca.

Hoy, entre los ejemplares de esa biblioteca están sus poemas, donados con dedicatorias y su admiración por la tarea del Maestro decía:

"La semilla del amor prende tan fácil, en la estación temprana de los juegos"

Seguramente recordando sus años juveniles escribió : " ESTUDIANTINA"

Usted me ha puesto nueve, pero yo necesito

diez, para eximirme.

Por mí, no importaría, conozco la materia,

y sé que me castiga

porque soy distraído, porque a veces

no atiendo.

Pero si usted supiera

las cosas

hermosas con que sueño mientras usted explica.

Desde este banco mío, se ven tan bien las nubes

los pájaros, el cielo...

Y usted me ha puesto nueve; un punto más, apenas.

Es que nunca ha probado

fugar por la ventana

prendida de las trenzas azules de una ráfaga...?

Por mí no importaría,

pero mi madre quiere que yo sea ingeniero.

Mi gente es muy pobrísima, tan estrecha mi casa,

tan bajas las paredes, sin luz,

tan sin ventanas.

Yo no podría

soñar allí las cosas

hermosas conque sueño, sentado aquí en el aula,

su voz como un susurro lejano

que me acuna.

Es que a veces no puedo dominar estas alas,

y me suelto, y me llevan,

y usted me ha puesto nueve; un punto más

apenas.

Mi madre es muy pobrísima, quizás razón de sobra

para que yo me aplique.

Es que mi nuevo corazón, ya mártir

de poesía,

palpita

todavía una rítmica ausente de deberes;

cuando sea más viejo,

tendré mejor conducta, y seré ingeniero,

aunque no me exima, y aun cuando me aplace

si es que rindo a la hora

de andar suelta la brisa,

y vuelen mariposas en torno a mi cabeza,

y canten en mis ramas florecidas de adentro

los pájaros que arrullo

mientras usted explica.

Porque mi madre quiere, seré ingeniero un día,

y seguramente,

al lado del remanso de ensueño en que reviva,

también para esa fibra severa

que hoy le dice

golpeando

no lo eximas,

habrá un sitio caliente de amor

en mi recuerdo.

 

Autora de conmovedores poemas, obtuvo el reconocimiento que se publicara en el Congo un Poema que ella había dedicado a Patrice Lumumba.

En una frase del poema dice: " Eleva, cierne, fulgura, retumba, labra, rotura la niebla, siémbrala entera de libertades Lumumba".

En una nota que le realizó el diario El Día, recordó su niñez y dijo : "que su familia era muy modesta, de trabajadores, pero amantes de la cultura. Su infancia no fue fácil y las dificultades templaron su espíritu para la lucha y la tornaron sensible a los requerimientos y necesidades de los demás desposeídos.

Porque la pobreza es también, humillación, para un niño, aunque los hombres prefieran ignorarlo.

Este poema corresponde a sus vivencias: "POBREZA A LOS DIEZ AÑOS"

 

 

 

Toda mi angustia tuvo la forma de un zapato.

de un zapatito roto, opaco, desclavado.

El patio de la escuela... Apenas tercer grado...

Qué largo fue el recreo, el más largo el año.

Yo sentía vergüenza de mostrar mi pobreza.

Hubiera preferido tener rotas las piernas

y entero mi calzado. Y allí contra una puerta

recostada, mirando, me invadía el cansancio

de ver cómo corrían los otros por el patio.

Zapatos con cordones, zapatos con tirillas,

todos zapatos sanos. Me sentía en pecado

vencida y diminuta, mi corazón sangrando...

Si supieran los hombres cuánto a los diez años

puede sufrir un niño por no tener zapatos...

Qué anticipo de angustia. Todavía perdura

doliéndome el pasado. El patio de la escuela

y aquel recreo largo...

Mi piecesito trémulo, miedoso, acurrucado.

Mi infancia entristecida, mi mundo derrumbado.

Un pájaro sin alas, tendido al pie de un árbol.

La pobreza no tiene perdón a los diez años.

 

 

Matilde, recordaba que cuando se casó con Samuel Creimer, eran muy pobres. Decía: "Caminábamos desde el tranvía hasta casa y cuando llovía, yo me sacaba los zapatos porque si me los ensuciaba al otro día no los tendría para ir a Tribunales. Pero en esa época la pobreza no era una maldición. Y proseguía, mi casa fue una casa extraña, éramos nada más que felices. Se era pobre, pero no desesperadamente pobre, entonces se podía ser feliz."

Samuel había sido su primer y único novio y al enviudar, nunca pensó en volver a casarse.

La Dra. Creimer, como periodista condujo audiciones de Literatura en las Radios Provincia de Buenos Aires y Universidad de La Plata, fue colaboradora permanente de el diario El Día de La Plata.. fue corresponsal de guerra del mismo diario en la guerra de Las Malvinas, fue colaboradora de la página Literaria del diario La Capital de Mar del Plata.

Matilde, como ya dijimos fue creciendo en un hogar humilde que no escapará a su sensibilidad. Ya en plenitud, cuando aquella no holgada situación sea un recuerdo, volverán las vivencias adormecidas a resurgir en "Palabras a un Dios pobre".

Recordará entonces a aquella niña que crecía sin límites, ni fronteras.

Las imágenes soñadas o presentidas comenzarán a planificar su paisaje interior.

Matilde, no conoció el mar hasta casi los treinta y cinco años. Un episodio escolar revelaría la magnitud de su fantasía.

La maestra, leyó un texto y al día siguiente, los alumnos tenían que traer una redacción sobre lo leído. Matilde cursaba tercer grado, trajo sus cuartillas escritas, pero la maestra no creyó que aquello fuera escrito por ella, y, recriminándola duramente le dijo: mentirosa. Nada más doloroso para la sensibilidad de un niño que la injusticia. Aquel insulto gratuito habría de herirla hondamente y, como la fiera, defiende su cría, así la niña defendió su obra. Desafió el reto de la maestra instándola a que la sometiera públicamente a una nueva prueba con el tema que creyera más conveniente. El tema sería: "A orillas del mar", la redacción, absolvió de culpa y cargo a la niña. concluyendo con pedido de perdón, por parte de la incrédula maestra, que no había reparado en aquella cabeza ausente muchas veces, quizá, de las insípidas horas de clase, y de su viaje por mundos de ensoñación y de fantasía. El episodio no fue olvidado nunca por la pequeña Matilde. Ya mujer madura, recordaría siempre, aquel episodio como una nube, en la albura intocada de los sueños infantiles.

Sin desearlo, la reminiscencia de aquel suceso fortuito y lejano, por la sensibilidad de la niña, afloraría más tarde, en el inmenso amor hacia todos los niños olvidados por los hombres, en el canto doloroso de un gran número de sus poemas.

Recibe innumerables Premios, Menciones, y Honores, entre los que se destaca su Promoción para el Premio Nobel de Literatura 1992. Premio Santa Clara de Asís, Premio Provincia de Buenos Aires, Faja de Honor de la Sociedad de Escritores de la Provincia, Ofrenda de las Instituciones Representativas y Fuerzas Vivas de La Plata, por su dedicación de Eminente Poeta, y eterna defensora de la minoridad.

Recibió la Estatuilla Stella Maris, integró jurados de premios Nacionales, como el Forti Glori, Provinciales y Municipales, Mención del Club Universitario de La Plata, la Biblioteca Braille le tradujo su último Libro al idioma Braille. Accesit al Premio Almafuerte. fue designada Mujer notable de la comunidad por el Rotary Internacional Filial La Plata. Entre otros premios.

Abogada, Periodista, y Escritora, su palabra esplende luminosa por la magia evocadora del autentico Poeta.

El mundo poético de Matilde Alba Swann, se ensancha gradualmente. El universo todo se manifiesta en un acto de amor y el hombre es parte del universo. Los pasos de la Poeta retornan al mundo elemental que la nombra y la llama, sólo a ese mundo de árboles y pájaros y piedras podrá darse en amor. En varias composiciones se destaca esta apretada conjunción de seres elementales. La obra de Matilde no es sino el reflejo de su particular visión del mundo y, el tema, o los temas de su poesía, no son arbitrarios ni caprichosos, sino selectivos y acordes con su concepción de los seres y de la realidad.

Nuestra Poeta, rechaza a la razón como el solo órgano de conocimiento del hombre. De esta actitud nacerá esta grande y magnifica revalorización de lo elemental y primario, de lo virginalmente sencillo y puro.

Ese núcleo simplísimo se descubre a lo largo de un poema de su Libro: "Canción y Grito" cuando dice en este fragmento:

"Yo hubiera preferido ser un blanco perfume de magnolia,

o el aroma dorado de los tilos, o la verde frescura de la fronda,

o el olor de la alfalfa que germina, embriagando la siesta de la alondra.

Yo hubiera preferido ser zig zag agorero de tormenta.

o ser el arco iris que sonríe, con sus siete colores a la tierra,

o ser el bermellón que se deslíe ante el rayo de sol, cuando despierta".

Es evidente que los poemas de "Canción y Grito" son de tono crepuscular y se mezclan hallazgos expresivos correspondientes a una etapa superior de muy depurado estilo, donde todo conserva la primitiva pureza de su origen.

El binomio naturaleza-hombre, se mantendrá a lo largo de su poesía como un motivo de permanente presencia.

Empero, no será siempre igual y uniforme. Aparecerá con innumerables matices y variantes, porque la visión del mundo irá ensanchándose paulatinamente. Poesía y naturaleza, constituirán dos elementos que habrá de conservar íntimamente unidos. Lo que importa es que alma, cielo, nube, agua, viento, integren una sola y única realidad, en la poesía de Matilde.

Matilde Alba Swann, canta y plasma el mundo a través de sus reacciones emotivas.

Tonos melancólicos, persistente tristeza, sentimiento de lejanía, envolvente nostalgia. La infancia presente en la vida de la Poeta, ha dejado en su espíritu surcos indelebles que no olvidará jamás, convirtiéndolos en presencia permanente de su poesía hasta alcanzar la magnitud de un desgarro que le duele y le sangra aún en los momentos de mayor plenitud.

Como lo demuestra en este fragmento de su poema "Lluvia"

 

"Cuando era una niña, hallaba en tu canción un cuento,

y ya en mi adolescencia me diste un madrigal.

Ahora lluvia, tengo tanta tristeza dentro,

que no me dices nada, sólo te oigo golpear".

 

Finalizo este homenaje a Matilde Alba Swann, con su poema "He de Irme" Pertenece a su Libro " Salmo al Retorno".

En este poema, Matilde clama por un amor que todo lo cobije y envuelva, abrigo de todos los hombres de la tierra sin distinción de credos, ni colores: amor por el blanco y el negro, el amo y el siervo, el poderoso y el criado.

" HE DE IRME"

He de irme, dejando,

mi ruego de piedad por los rincones,

con mi pobre voz quebrándose y con mi cansancio,

en alguna noche

en que la luna llena se vuelque por mi cuarto.

Silenciosamente

y con la brisa última que aliente de mis labios,

apagaré mi lumbre

y saldré despacio, dispersando en el aire

los besos que me queden

para tanta criatura que no ha besado nadie.

Saldré sin despedirme, acariciando...

He de rogarle al viento que me preste su mano

y rozaré los árboles dormidos a mi paso.

Partiré con un cielo tan azul y tan diáfano

que parezca increíble.

Y cantaré al espacio con la voz imposible

de mis venas sin sangre,

para todos los niños que se duermen sin madre.

Por encima del árbol, más allá de los pájaros,

al borde de las nubes se extenderá mi abrazo.

Desvanecida en luna penetraré en el rayo

que ilumine la almohada de los que quiero tanto.

Y volveré en la lágrima de los niños que sufren,

y volveré en un beso sobre su pie descalzo.

He de irme dejando

mi ruego de piedad por los rincones

en la hora increíble,

acariciando...

Matilde Alba Swann, ha partido...Nos queda su presencia en la actualidad de su poesía...

Elena De Rosa de Tirigall.


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