Horacio Castillo

MATILDE ALBA SWANN- Es el seudónimo de la Dra. MATILDE K. DE CREIMER, abogada.

Quizás desde Almafuerte nuestra poesía no conocía una actitud tan francamente ética como la de Matilde Alba Swann cuyos seis libros publicados hasta la fecha –Canción y Grito, Salmo al Retorno, Tránsito del infinito, Madera para mi Mañana , Coral y Remolino, Grito y Cuna y Crónica de mí Misma- se funden en esta antología esencial. Embanderamiento genuino el suyo, el de estos textos, porque no lo es con una tendencia del hombre, sino con su destino sobre el planeta en el universo. Es el embanderamiento de la madre con su hijo, con su derecho a nacer, a ser en plenitud, esto es, como sustancia del amor y justicia, como parte de una totalidad cuyo sentido último es precisamente la realización de esos fines. Es el embanderamiento con la infancia desvalida, o mejor dicho con la infancia como tal, el embanderamiento con la adolescencia y la juventud, con la maternidad, con el hogar, con los que equivocaron el camino, con los que deben reencontrarlo, con todos, en fin, los que por su mera condición humana tienen el derecho natural de vivir como persona.

Sin duda, este sentimiento de Matilde Alba Swann sentimiento en su esencia profundamente maternal, en el sentido más amplio del término –en su sentido cósmico- se enroja en un humanismo de larga tradición histórica pero que los tiempos han convertido en excepcional, sobre todo en la poesía. De allí la trascendencia de este volumen, que al centrar en el Hombre la emoción lírica, reivindica para el poeta el ejercicio de la piedad antigua, devolviendo a las criaturas por su sola condición de tales, una sagrada solidaridad. Solidaridad profunda, religiosa, inspirada en la concepción de la vida como consumación de lo Absoluto y que convierte a este libro de Matilde Alba Swann en una saga del espíritu que –para usar sus palabras- “ perfora la sombra / como un dragón ebrio “ .

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