INTUICIÓN
Será como tú dices, mas habría que estar allí donde furiosas bramando arremolinan las aguas de tu mar. Allí donde tu selva en liquidez salvaje rompe contra las rocas su verde tempestad. Será como tú dices, sonriendo hacia la orilla tus espumas de pan. Mas habría que estar cuando tu ola levanta, nubarrón en potencia, hasta el cielo y estalla, rechinando en espumas su estridencia de sal. Será como tú dices, mas habría que estar vertical a la tierra, álamo racional, soportando la oblicua crueldad de la tormenta que sacude tu erial. Y morar en tu sien bajo la noche densa, cuando rueda tu sangre, en paladas isócronas su presagio de ausencia. Será como tú dices, mas habría que estar cuando sufre tu huerto su madurez de besos que en el árbol estallan su sazón tropical, como sufre la madre en sus pechos repletos la demora en lactar. Será como tú dices, puedes quedar en paz. No romperé las ramas agrestes de tu selva ni llegaré a la angustia de tu huerto feraz, ni tocaré siquiera la orilla de tus aguas ni pisaré la arena caliente de tu erial. Abandona el engaño, soltando hacia la playa lenguas de calma mar. Debajo de tus párpados se ahoga tu mentira, y no me digas nada, mi ternura te cuida, y mi intuición me dice, que te debe cuidar. Salmo al Retorno - 1956
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