ISRAEL
| Yo no te sé y te siento No conozco tus hombres ni tus niños, ni conozco tus bosques ni tu cielo, ni tus montes, ni puertos, ni tus ríos, ni tus fértiles campos, ni tus piedras ni la extendida sed de tus desiertos. Yo no te sé y te sueño. Pero tú eres la tierra donde mi padre quiso que quedaran sus huesos, y se durmió anhelándote en quimera. Pero tú eres la tierra por la que yo desangro cuando sé que desangran allá lejos, aquellos que te forjan abrazando la piel de tu frontera, penetrando tu carne sus arados, desentrañando luz de pensamiento, y moldeándote en formas de belleza. Yo quisiera reir en cristal Israelí tus sementeras, la gloria verde de tus olivares, y las curvas de miel de tus naranjos, y la rubia vejez de tus desiertos, y la mística historia de tus piedras, y la frente nimbada de tus sabios, y la luz augural de tus profetas. |
Yo quisiera
reírte con un canto |
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