MON
AMOUR
Tal
vez en Hiroshima, tal vez nunca.
| Eres
yo
misma, yo soy tu nervio y tu dolor sintiéndote; te pronuncio con mi aliento, me nombras con tu sangre. Mon amour, tus manos, déjame estar así, no estar, perderme, sumergir, sucumbir, no ser, soltarme, una incoherente voluntad me arrastra húmedo sitio de memoria, fijos ojos de un gato negro, de improviso fosforescentes como dos secretos desnudados, me miro, sótano antiguo de tortura y hondo, loca de hoguera y alarido huyo, quiebro mi imagen, quiebro mi pupila, rompo mi espejo, mi presencia, salto, salvo todos los cercos, cruzo el viento corto todos los campos, los veranos, bebo todos los frutos, me consumo, y me derramo a perdurar veinte años. Fue una leyenda que guardé, veinte años, en cada tramo de latido en cada pedacito de piel y de cabello. Irremediables de memoria juntos, deja que salga a gritos de esta noche, irresistible de ansiedad, me llevan soy de aquello que calzo, que me viste, cien potros vienen por su cuero, huyo, interminable corredor, paredes exhalándose en puertas imposibles y posibles herméticas, abiertas, una pared me arroja hacia la otra, inacabables de impiedad me arrojan, y recogen y juegan |
al
sollozo conmigo, y a la risa. |
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