ORACION A MI JUEZ
| Padre
nuestro que estás en el Juzgado que te vistes, te calzas, nos ignoras. Tienes hijos los besas, los comprendes. Tienes madre, la quieres, la proteges. Que percibes tu paga, que la gastas, despreocupas de nos, que nos olvidas. Padrenuestro que estás en el Juzgado por las noches te acuestas, no nos piensas, y en la noche aquí lejos, te evocamos, nos mordemos al suelo, nos morimos castigamos la piedra con los puños, con las manos unidas con las uñas. Padrenuestro que estás en el Juzgado. Que proyectas, celebras, que disfrutas que te sientes feliz que nunca estamos en tu amor ni fulgor ni en tu sonrisa. |
Baja
al mundo de nos, danos tu mano ponte un poco la ropa de desdicha, sé pequeño, sé opaco, un punto apenas, el negado de ayeres, sin mañana, y el perdido del todo, irrescatable. El metido en el frío, como un perro, sé ladrido y aullido sé un instante cada niño que un día sepultaste con la augusta operancia de tu firma. Sé perverso y sé cándido en un solo ser que mira y escucha y no comprende; sé ese bruto que soy, que te lo debo. Sé un instante yo mismo, y no te mires, desde mí temblarás te verás turbio. Padrenuestro que estás en el Juzgado, que no estás, ni estuviste, así no sea. |
Matilde Alba Swann
(Con un hijo bajo el
brazo- 1991)